Lisa mencionó una vez a su viejo amor, Victor… un atractivo ex-policía de 45 años, recién divorciado, que vivía cerca. Tenía una presencia dominante que hacía que las mujeres se sometieran.
El día anterior le había “tomado prestado” el teléfono, revisando sus mensajes para encontrar el número de Victor. Encontré mensajes de madrugada: *Echo de menos ese culo apretado, nena. Ven pronto.*
Lo llamé esa misma tarde, hablando lo más suave y vulnerable posible.
—¿Victor? Soy Emma, la hijastra de Lisa