Marcus llamó el miércoles. No fue un mensaje de texto, sino una llamada real, que en la gramática de la comunicación que había desarrollado con el mundo de Damien significaba algo que requería tono en lugar de solo información. "El señor Cross quería que me comunicara directamente", dijo Marcus, con el cuidadoso profesionalismo de un hombre que navega por algo ligeramente fuera de su ámbito habitual. "Hay una cena con un cliente el viernes por la noche. Le gustaría que asistieras".
Lena dejó su