POV de Aria:
“¿Ya terminaste de esconderte, princesa?” La pregunta fue un bajo y burlón retumbar mientras seguía cortando vegetales, sin siquiera concederme la cortesía de levantar la vista.
La audacia.
Mi mano se congeló en la manija del gabinete. Después de un instante de hirviente silencio, tomé una respiración aguda, mordiéndome el labio con fuerza de frustración. Elegí ignorarlo, abriendo el gabinete de un jalón con más fuerza de la necesaria.
Mis ojos escanearon los estantes. Ahí estaba—