Capítulo 50.
Trato de ignorar lo que dijo. – ¿Por qué te duele tanto, bebé?
- Este no es un celo cualquiera... La madre Luna exige una flota de nuevos cachorros. Ha mandado tanda tanto dolor cómo sea posible y no aguantarnos para que tomemos a una hembra, la montemos y dejemos nuestra semilla asegurada en ella.
- Eso es... Bu-bueno... Tú ya sabes. – No sé ni que responde. Veía venir algo que no me gustaría claramente, pero no esto.
- Si, para mi fortuna mi hembra está esperándome... Tranquila, mi amor, seré