Capítulo 42

Máximo

     —Cancela la videoconferencia con los españoles—Le pido a Sofía quien asiente y sale de mi oficina con las carpetas abrazada contra su pecho, al fin terminamos de verificar mis pendientes.

     Me recargo en mi respaldo, me giro en mi silla y miro el paisaje de la ciudad. Las ideas fluyen. De nuevo el estómago revuelto. Llevo mi mano a mi boca.<

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