PUNTO DE VISTA DE SEIRRA
La luz del sol golpeó mi rostro antes de que sonara mi alarma.
Parpadeé lentamente, sin ganas de moverme ni siquiera de pensar demasiado. Me quedé allí acostada, dejando que la luz dorada inundara mi habitación y se extendiera sobre las sábanas como si no tuviera ninguna preocupación en el mundo. Por un momento, yo tampoco la tenía. No quería estresarme. No quería preocuparme. Ni por el trabajo. Ni por esta vida que crecía dentro de mí. Ni por Liam Foster.
Pero, por