POV de Chloe
La primera señal de que algo andaba mal fue el cambio repentino en la casa.
Fue sutil. Demasiado sutil. El silencio cambió. Los pasos afuera se multiplicaron. Las voces bajaron de tono. La rutina de calma a la que me había acostumbrado se agrietó, solo un poco, como el cristal bajo presión.
Estaba en la sala cuando la señora Grace entró apresurada.
—Chloe —dijo en voz baja, pero había urgencia en sus ojos—. Por favor, venga conmigo.
Se me dio un vuelco el estómago. —¿Qué pasa?
—Hay