Mundo ficciónIniciar sesión―¿En verdad?... Entonces… ―exclamó Ricardo, intentando comprender todo y calmando sus latidos veloces y sus nervios que lo hacían temblar.
―¡Aparentemente esa noche, solo dormimos…! Quizás intentamos algo, no lo sé… Pero, ¡no te sobrepasaste! ¡No hay nada de qué preocuparse mi amor! ―agregué, agitando su cuerpo para hacer que se emocionará, sonriendo de felicidad.―¿Significa que me perdonas? ―preguntó Ricardo, colocando su mano con suavidad en mi mejilla.―¡No hay nada qué perdon






