Mundo de ficçãoIniciar sessãoLlegada la tarde, Christopher se dirigió al hospital, y mientras manejaba, su estómago y corazón aún le advertían algo triste, pero trató de ignorar a su propio cuerpo, porque si seguía así, hasta podría volverlo loco.
Por otra parte, Ricardo salía del trabajo, listo para verme de nuevo con un temple increíble, cuando la Dra. Clarisse lo detuvo para cambiar su ánimo.―¿Te vas querido? Yo también… ¿Por qué no pasamos a platicar en un café? ―sugirió Clarisse.―No puedo… Ya tengo p






