By Any
Llegamos a la casa de Agus y sin bajar las valijas, apenas bajé del auto, ya me estaba besando, lo hacía con una pasión sin límites, me acariciaba la cara, pasaba sus manos por todo mi cuerpo, como reconociéndome.
Sentí su erección a través de la ropa.
-¿Tenés hambre?
-No, solo sed.
De la mano fuimos a la cocina, donde estaba María, Agus me sirvió Gaseosa, sin soltarme.
-Me quiero dar una ducha.
-Sí, mi cielo, quiero bañarme con vos y hacerte el amor en la ducha, vamos.
Estaba María al l