Catalina Abrego de Stuart
-Demian, cuando llegaste -Sus brazos alrededor de mi cintura es mi anuncio de su llegada a casa.
Inhalo el delicioso aroma proveniente de mi marido.
-Hace poco mi amor ¿Cómo han estado las cosas aquí con los niños? Y Eliza cómo sigue me imagino que Henry no tarda en llegar para cuidarla – murmura colocando sus labios contra la piel de mi cuello.
Una sensación de placer se propaga por cada terminación nerviosa de mi cuerpo.
-Con nuestros hijos todo bien… ahora Caty