Emilia trató de comer el desayuno que sirvieron en su habitación para ella. La empleada que lo trajo no parecía muy feliz de verla, pero la chica no había dicho nada, así que la mujer tampoco había dicho nada.
La chica miró la comida con disgusto, sus ojos se fueron hacia la ventana que había sido el único contacto fuera de su propia habitación, ya que había pasado la última semana observando cómo Falcón ni siquiera había ido a saber de ella.
La chica se acercó a la ventana después de tomar una