Olivia
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Habían pasado unas semanas desde que regresé del viaje a Nueva York. Alexander no dejaba de bombardear mi teléfono después de que me negué a reunirme con él el día que debíamos regresar a California.
Ethan me había suplicado, pero no lo escuché porque no podía escuchar las excusas o justificaciones de Alexander por su traición.
Estaba decidida a seguir adelante sin él y pensaba cumplir con mi palabra. Los niños, por otro lado, no dejaban de hablar de Nueva York y de su primo.
Sin embar