Olivia
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Me quedé en la cocina, mirando mi teléfono, con los ojos ardiendo por las lágrimas contenidas. Alexander había dicho que estaría de regreso en Nueva York a primera hora de la mañana. Y que pasaría por mi casa para hablar conmigo.
Pero todo lo que podía ver eran fotos de él y Tricia, publicadas por todo internet: sonriendo y posando para las cámaras mientras llegaban juntos al aeropuerto.
El titular gritaba sobre su llegada, pero fue la imagen de ellos al lado lo que me revolvió el estó