—Lo mío es diferente...
—Zared, quiero estar a solas —me mira, casi me asesina con sus ojos —. Te lo suplico, deseo estar a solas de todo esto, así que por favor... Sal.
—De verdad lo siento. Entiendo que estés molesta conmigo, que te enfades al saber lo que hice en el pasado. No me mires así, ya me siento bastante mal —le ruego y ella resopla.
—Durante todo este tiempo he tratado de convencerme de que podré estar contigo, de que podré olvidar todo lo malo, pero no es así. No he podido dejar es