Pero Rebeca no me dice nada que me haga sentir incómoda, solo me saluda cariñosamente y me da un beso en la mejilla, así que yo le devuelvo el gesto.
Al parecer está contenta de verme, y yo también me siento igual, pero hubiera preferido no encontrármela así, es bastante obvio lo que ha pasado entre Zared y yo por el hecho de que solo llevo puesta su camisa.
—Anastasia, espero que estés bien. Sinceramente no esperaba encontrarte aquí, pero me alegra mucho... Como puedes ver, estoy un poco desor