Estaciono el auto y bajo del mismo antes de rodear al deportivo y abrir la portezuela para mí. Zared es tan educado, no cambia. Y yo que pensaba qué se había vuelto de corazón frío y exigente.
Aunque a veces reflexiono un poco sobre cómo podría estar actuando Zared en caso de que yo no estuviera embarazada, por lo tanto ninguno de los dos estaríamos juntos en esta situación. Definitivamente no sería lo mismo.
De seguro seguiría trabajando en el hotel y recibiendo cada una de sus demandas. Y eso