Mundo de ficçãoIniciar sessão―Otra vez.
―No puedo, ya estoy cansada.
―Hazlo otra vez, Norah.
―Pero… papá…
Una joven Norah, de apenas diez años tenía la espada en su mano, ligera, alargada, con el mango plateado y lleno de pequeños zafiros. Su papá, el gran Duque Fernando la observaba mientras le daba lecciones.
―Necesitas saber esto, algún día no estaré para protegerte y debes saber cómo blandir la espada.
―Pero pesa mucho… y me lastima la mano.
―No dijiste eso cuan







