Capítulo 15. Un Eco
La niebla desapareció como de golpe, como si un gran agujero la succionara hacia otro mundo. La figura se desvaneció en una fina nube de polvo y viento, incluso el ruido se había ido, dando paso a la tranquilidad de la luna y la visión de las estrellas en el cielo nocturno. Tampoco había rastro de la tierna llama azul, ni rastro de luz, ni de la magia.
Norah no podía ver nada y a la vez, podía sentir un efímero poder surgir dentro de ella, la navegaba en cada vena, en cada hueso lo sentía.
La