23. Flashback
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Emanuele está tumbado en su vieja y mohosa cama. Las paredes desconchadas y sin enlucir huelen a ladrillos mojados; la ventana con los cristales rotos está parcialmente cerrada, como de costumbre. El día está nublado y apagado, como todos los demás. La niña mira hacia la puerta de su habitación.
La pequeña pelirroja nunca tuvo intimidad para nada. Desde pequeña oyó decir a su madre que nada de lo que tenía, desde la ropa que vestía hasta la (asquerosa