CAPÍTULO 25
Ha pasado un día entero desde que a Jessica se le ocurrió la malísima idea de tener una cita para cuatro personas. Miro el reloj en la pared de mi habitación y me levanto de golpe a darme cuenta que he pasado todo el domingo, tirada sobre mi cama y sin hacer nada. Doy algunos pasos hasta la ventana de mi cuarto y me cobijo con mis propias manos al sentir el frío de la tarde. Mis hombros se suben por la emanación repentina de mi cuerpo al escuchar el sonido del timbre de mi apartamen