Mundo ficciónIniciar sesiónEra muy tarde ya, Sebastián y Carlos se habían despedido y se habían marchado. Cada uno poco a poco se fue metiendo a su cuarto.
—Me alegra que hayas estado aquí con nosotros esta noche—le dijo mi padre a Nicolás con la mano sobre su hombro—ahora sé de antemano lo mejor que eres para mi hija. Sé que tenéis que regresar mañana, pero quiero que desayunemos juntos.






