[CAPÍTULO VEINTIOCHO]

Era muy tarde ya, Sebastián y Carlos se habían despedido y se habían marchado. Cada uno poco a poco se fue metiendo a su cuarto.

—Me alegra que hayas estado aquí con nosotros esta noche—le dijo mi padre a Nicolás con la mano sobre su hombro—ahora sé de antemano lo mejor que eres para mi hija. Sé que tenéis que regresar mañana, pero quiero que desayunemos juntos.
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP