“Mmmm… bien”. Kaleb tenía esa sonrisa juguetona en su rostro mientras Scarlett se sentaba sobre él. Cuando ella se quitó su camisón, él agregó: “Dios, amo a mi esposa”.
Scarlett se rio de sus palabras y respondió: “También te amo”.
La mano de Kaleb se movió hasta sus muslos y encontró fácilmente las dos carnes redondas de Scarlett. Las apretó con fuerza. Mientras Scarlett empezaba a moverse sobre él, él acariciaba repetidamente su piel, sus manos iban y venían de sus piernas a su trasero.
“Qu