CAPÍTULO 49.
Luego de un tiempo no se escuchó movimiento fuera de la puerta. Aiden supuso que ya se había marchado, se levantó de un salto y sin previo aviso su puño golpeo la pared con ferocidad y locura, lo que provoco que la mujer a su lado lo mirara con miedo y se quedara estupefacta.
Pronto sus nudillos se volvieron rojos y la pared blanca se manchó con su sangre.
A él no le importaba el dolor, y su corazón seguía latiendo como loco, siguió golpeando, aplastando, como si de esta manera pud