Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl comedor estaba envuelto en un calor acogedor, iluminado por el tono ámbar de las lámparas colgantes y por el suave reflejo de las velas dispuestas en candelabros sobre la mesa. El inconfundible aroma de la comida casera, preparada con paciencia y cariño, llenaba el ambiente.
Maria, como siempre, se había superado no solo en el sabor, sino también en la presentaci&o







