Hanna Becker
New York
–Doctor, ¿Es seguro, eso que nos está diciendo? – Me atreví a preguntar, con lágrimas en los ojos – Katie es joven y fuerte. Por favor, haga lo que sea posible, para salvarla.
–Eso no tiene ni que pedírmelo, señora – Respondió, el doctor – Pero, es mi deber informarles cómo están las cosas con la paciente. De todas las personas intoxicadas, las únicas dos que están muy graves, son su cuñada y otra señorita.
–Por favor doctor, quisiera que me diga ¿Cómo está mi amiga Susan?