Juan Miguel
El imbécil me agarró desprevenido y logró darme un puñetazo en la nariz, por supuesto, le devolví el golpe en el labio, pero él logró lanzarme al suelo.
—Nunca debiste meterte con Maia—Me advierte
—Maia fue mía y siempre lo será aunque te duela.— Reí fuerte
—¡Si la vuelves a tocar te mataré!— Me advierte antes de darme un último puñetazo.
—¡Juan Pablo suelta a mi hijo!— Él se detiene cuando escucha los gritos de mi madre quien viene acompañada de Carlos.
Juan Pablo se levantó y en