Caroline se quedó en total silencio y Berenice se marcha. Al escuchar la puerta cerrarse, Caroline dice: —Dios mío, ayúdame— vuelve a tomar asiento y su móvil vuelve a sonar, asustándola. Por lo que suspira profundamente y se dispone a sacarlo del bolsillo. Al mirar la pantalla, se percata de que es un número desconocido. Se dispone a contestar brevemente: —¿Bueno?— Su corazón se acelera.
—Caroline… — Al oír la voz de Patrick, se estremece.
—¿¡Patrick!?— Abre sus ojos bien grandes y se coloca d