LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 36. Un nuevo heredero
LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 36. Un nuevo heredero
No quería sentirse así. Sebastián juraba que no quería sentirse así. Y aquello no tenía nada que ver con la autoestima o con el hecho de que el condenado tipo pareciera una versión sexi del Yeti; sino con que lo reconocía, con que sabía que había estado en la hacienda y que había hablado con ella, y que no había ningún maldito motivo para que volvieran a reunirse de nuevo, mucho menos a solas.
—¡Me dijiste que ibas a ir al hospital! ¿Qué estaba