Isaac se acerca y le besa la mejilla. —Más te vale acostumbrarte, cariño. Seguirás recibiendo esto y más—.
—¿Cómo te fue en tu último chequeo?—, pregunto, notando que su pancita empieza a notarse.
Le da una figura más llena, y me encanta cómo realza sus curvas. Sus pechos empiezan a crecer, y su piel prácticamente brilla con el sencillo y corto vestido negro. Lleva su cabello negro peinado sobre un hombro desnudo, cayendo en cascada en generosos y exuberantes rizos. Me relamo los labios instint