Comencé a toser fuerte e incontrolablemente cuando vi que no había nada que pudiera hacer para detenerlo de contestar la llamada.
Funcionó. Se vio obligado a colgar, pero mi irritación se disparó cuando metió el teléfono en su bolsillo. “¿Estás bien, cariño?”
Alargué la mano para alcanzar mi teléfono. “Mi teléfono….dámelo. Necesito hablar con mi hermano.”
“Puedes usar el mío. Déjame marcar su número por ti.” Rebuscó en su bolsillo antes de entregármelo.
Me sentía tan enferma acostada al