“¡Ashley!”. Adrián gime mientras me miro en el espejo.
“¡Ya voy!”. Grité mientras salgo de la habitación y bajé las escaleras. Me detuve en seco al verlo. Llevaba su traje negro y estaba más guapo que nunca. “Estás impresionante, ángel”. Se acerca a mí con una sonrisa. Sus dedos rozan mis brazos hasta llegar a mis mejillas. Me levantó la barbilla, haciendo que lo mirara. Se inclinó y me besó. “Aunque estás preciosa con este vestido, estarías aún mejor sin él”. Sonríe.
“Adrián”. Jadeé, y él se