“No respondas,” dijo Dominic.
Estaba detrás de ella. No le había escuchado entrar a la cocina pero estaba ahí, cerca, leyendo el mensaje por encima de su hombro de la manera en que siempre leía las cosas que llegaban a su teléfono cuando algo en el aire cambiaba.
Ella no respondió.
Puso el teléfono boca abajo en el mostrador y se giró y le miró.
Su mandíbula estaba tensa. No el tipo de miedo. La tensión específica que significaba que ya había evaluado la situación y se movía hacia una decisi