Mundo ficciónIniciar sesiónEsa tarde volví a casa solo, ya que Kim se había quedado con su madre. La señora Sun aceptó nuestro trato, se secó las lágrimas y suspiró lentamente, imaginé que quizá pensaba en su hija, yo me dediqué a mirar a Kim, quien aún lloraba, pero por su expresión supe que no eran lágrimas de tristeza, sino más bien de una pura e inmensa felicidad, ella debía de conocer bien a su ma







