Me desperté a la mañana siguiente por el ruido que había en la cocina. Me imaginé que era Jack con hambre, tal vez recién volvía. Revisé mi teléfono y eran las diez de la mañana.
Tomé mi bata y decidí bajar para ver porque se le caían todas las ollas.
—Jack— Lo llamé mientras bajaba las escaleras. No lo veía en la cocina. ¿Dónde estaba?
—Estoy aquí, estaba buscando una olla para hacer huevos revueltos, ¿Quieres?— Yo ni nadie se podía negar a huevos revueltos y a un hombre cocinando. Asentí con