Aria
Varios mensajes de texto. Varias llamadas. En cada momento libre, mis dedos volaban por la pantalla del teléfono, buscando a Zachary. Los mensajes permanecían sin leer.
Me moría por dentro, poco a poco, mientras Quinn me rodeaba. Me apartaba el pelo de la frente, me tocaba el hombro y murmuraba palabras suaves y sin sentido, como si su calor pudiera calmar la rabia que sentía.
“Para… para ya”, advertí, con la voz quebrándose más de lo que quería.
“Supongo que son los cambios de humor p