Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl bullicio de Nueva York no se detendría nunca, pensaba Dana mientras observaba la ciudad desde la ventana del taxi. Las luces brillantes, el ajetreo de la gente, el sonido de los coches... todo era tan caótico y, al mismo tiempo, tan hipnotizante. Había algo en esa ciudad que la atraía, como si sus calles y edificios tuviesen una energía vibrante que la empujaba a avanzar, a seguir adelante, sin mirar atrás.
Mateo, sentado a su lado, estaba inm






