Capítulo 72
Sentí que las piernas perdían fuerza, que me temblaba como si fueran gelatina, Solté sus manos y di un paso atrás mientras negaba con la cabeza. No podía aceptar lo que acababa de escuchar, el pánico se apoderó de mi
—Eso es una locura —dije mientras intentaba controlar la respiración—. Luciano no puede matarlo dentro de esta casa. Alexander está rodeado por cientos de hombres. Aunque logre acercarse, no podrá salir con vida, sus hombres van a cobrar venganza.
—Él lo sabe —admitió K