Rosalin sintió que subió a una nube y bajó. Antoine besaba realmente bien y hacía sentir su corazón en paz.
-¿No era eso bueno? – Se preguntó Rosalin – Entonces ¿Por qué se preocupaba de que su corazón no se desgarrara con su sola presencia como le pasaba con el señor Duncan? –
Rosalin puso sus manos en el pecho de Antoine para apartarlo suavemente.
-Lo siento, pero necesitaba hacerte saber que lo importante es que estás conmigo y nada de lo que te pudieran decir te afectará a ti o a mí ¿Está