Rosalin observaba todas las atracciones de la feria. Algunas eran realmente divertidas, pero otras eran simplemente escalofriantes. Venía caminando con un gran oso de peluche blanco y un unicornio azul con las crestas de colores, bajo su brazo. Ambos, los ganó Antoine en los juegos. Rosalin tomaba del refresco que llevaba en la mano libre, sonreían, pues ya venían caminando hacia el estacionamiento a buscar la linda camioneta del doctor.
-¿Te divertiste? – Preguntó el doctor, ya que había sido