Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz entraba a raudales por la claraboya del ático donde estaba escondido; para su mala suerte no pudo ir a la cita con la alta y delgada pelirroja de la exposición en Moscú, y para empeorar las cosas, no tenía su número telefónico, suspiro de nuevo. Ahora, debía buscar la evidencia en esa multitud de polvo apilada por décadas, el caso había salido pocas horas después de su encuentro, y se encontraba en el centro de Rumania, buscando a un espíritu. Sí, así se lo había dicho







