—¡Estoy intentando no mirarte sin camisa!
—Ya me has visto sin camisa antes. —No pude evitar sonreír aunque ella no podía ver mi cara.
—¡Eso fue hace seis años! ¡Y también hace unos meses!
—No he cambiado tanto.
—¡Ese es el PROBLEMA! —Frotó mi espalda con más fuerza—. Sigues viéndote… es decir,