Andrea rio en voz baja, su hermoso rostro parecía flores floreciendo, radiante y encantador.
—¿Un castigo?
—Andrea, ¿tienes fiebre?
—¿Por qué estás diciendo tonterías sin sentido?
Christian estaba perplejo y desconfiado, sin entender qué quería decir Andrea.
—Ayer te aprovechaste de que tu habilidad era más fuerte que la mía y me intimidaste tan cruelmente. ¿No habrás olvidado ese asunto, verdad?
—Ahora es el momento para vengarme y saldar cuentas contigo—dijo Andrea con una sonrisa traviesa