Rose
—¡Estás bien! —me pregunto él llegando hasta mí y al instante tape parte de mi cuerpo como pude, no podía creer lo que estaba sucediendo.
—Eh si… solo me golpee —señale mi hombro y mis ojos casi se salen al ver que él seguía allí parado, pero más cerca mío y desnudo, mi vista no podía despegarse de su cuerpo, no podía ser tan perfecto, sus pectorales, los chocolatitos que te invitan a pasar por allí la lengua, hay si aquí estuviera mi amiga Tabata seguro ella lo haría.
—Ven voy a ayudarte