Al hombre se le humedecieron los ojos por la emoción y respondió:
— Nunca nadie me llamó papá, mira que me esforcé, me casé algo pasado de edad, ya tenía más de treinta años, mi adorada Bertha no me dió hijos, además que se me fué pronto, estoy algo nostálgico hoy, pero me va a gustar tener una hija que además me va a hacer abuelo, haremos un buen equipo muchacha.
— ¿Hace mucho que falleció su esposa?
— Exactamente un año, la extraño mucho, ha sido difícil no tenerla apoyándome en todo.
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