La salvacion del jeque
La salvacion del jeque
Por: Francis Paez
Capitulo 1

Jassier se encontraba atariado, más bien la palabra era exhausto, tenía dos días seguido atendiendo problemas de estados, ya que su hermano Ahmad se negaba a ser rey, algo que sin duda desde hace cinco anos le causaba problemas: deseaba con toda sus ganas tomarlo por las orejas y llevarlo hasta Qatar y hacerlo entender que esas eran sus responsabilidades, desde la muerte de su padre, el difunto Califa, Ahmad había decidido caer en todo clase de visios algo que en su país, era considero una aberración. Los juagos de azar y escándalos de amoríos, algo que cuestionaba cada tanto la prensa internacional.

—Amir, has conseguido lograr algún posible contacto con Aquena— preguntó terminando de leer unos discursos que había preparado para el día siguiente, el emir de Aquena, era un hombre difícil y nada contento con las nuevas reformas de Qatar, aquel hombre era déspota y muy conservador, aquello hacía imposible paz con el país vecino.

Para el, era tiempo para un cambio, auqnue fuera un poco difícil.

Era en esos momentos cuando deseaba no ser el segundo en la línea de sucesión, y maldecía una y otra vez a su hermano mayor, Ahdam habia sido hijo del primer matrimonio de su padre, su madre había muerto cuando apenas tenía tres años, aquello había devastado el corazón de su padre en aquel entonces había perdido su rumbo, tres meses luego de aquello se casó con su madre Fakir era una hermosa mujer, un año después había nacido él y luego tres años después su hermana Aanisa, había sido la consentida de ellos hasta que su padre cuando apenas tenía dieciocho años la había casado con el príncipe heredero de Aquena, su hermana había muerto dos años después de manera sospechosa, aquello había destruido a Ahmad tanto como a Jassier, y que había llevado que su padre recurriera al alcohol aquello había terminado con aquel sabio jeque y la inestabilidad de un pueblo. Muchos de los ciudadanos de Qatar habían culpado a el príncipe heredero de Aquena por la muerte de la princesa, Aanisa era una mujer querida y honrada en su pueblo, ella era belleza y delicadeza nata. No había más corazón tan puro cómo el de ella. Aquello solo fue el comienzo para que los lazos frágiles que se habían formado entre ambos países se cayeran a pesados.

—No, señor. Se niegan a dejar entrar a cualquier embajador—Amir habia intentado todo para reabrir la embajada en aquel país vecino, pero sin duda lo estaban haciendo imposible—, intente hablar con los viejos de Aquena, su alteza, pero parecen apoyar al Jeque Sahil.

Jassier suspiro fuertemente pasando sus manos por su rostro con frustración, con su dedo pulgar presionó su tabique, aquello si no buscaba solución pronto las tribus más conservadoras lo verían como un duelo a sangre, y ahora lo que menos se permitiría era una guerra, no cuando si quiera tenía la regencia, no había aceptado ni negado el trono esperaba con ansias el regreso de Ahmad, pero ahora sé estaba considerando si el desobediente de su hermano mayor volvería.

—Esta bien Amir, vaya a descansar— aconsejó luego de un momento, a decir verdad, el también sentía la pesadez de sus ojos luchando contra el cansancio que abrazaba su cuerpo—. Puedes retirarte.

—Sí, así lo desea me retiro, su alteza—digo después de dar una pequeña reverencia y marcharse.

Jassier miró el reloj que colgaba en la oficina tres y media de la mañana, sin duda tenía que darle un aumento ha ese hombre. Recogió su teléfono y se disponía apagar la laptop cuando sono la entrada de un nuevo mensaje.

Correo:

De: Roberto Mila

Para: Palacio real de Zukhar.

Buenas tardes, me presento mi nombre es Robert Jones, quiero pedir, no suplicarles que por favor me ayuden con mi hermana, Isabell. Se encuentra retenida en Aquena por un presunto caso de espionaje, no me dan respuesta alguna y se niegan a dejarme hablar o enviar un abogado para el caso, así que esta es mi ultima carta por favor recurro a ustedes. No contamos con una embajada en dicho país, pero buscando me encontré que Qatar si lo tiene, si me ayudaría a sacar a mi hermana de ahí les pagaría todo el dinero que puedo, por favor se lo suplico.

Jassier frunció el ceño al terminar de leer aquel correo, por un momento pensó que podría ser un engaño, pero al revisar vi las hojas del caso, si había una cosa que odiaba Aquena era a los extrajeron y más aquellos que querían mostrar al mundo la realidad del país, Aquena era un país donde solo los ricos vivían una vida decente y acomodada, mientras las personas de bajos recursos eran explotadas hasta el agotamiento. Algo que sin duda debía cambiar, lastima que los malos eran mas.

Muchas veces Jassier pensaba que su hermana había querido huir de las manos del asqueroso príncipe de Aquena, quien no era peor que su padre, se sabía que algunos jeques mantenían un harén, pero su padre había estado en contra de ello y habia removido con los años aquella arcaica tradición. Eso había echo muy feliz a la primera esposa de su padre, quien lo había hecho por amor a ella. Y era algo que actualmente no se seguía en algunos países musulmanes.

Aquel muchacho también había una foto de la joven adjuntada, a Jassier se le detuvo un momento aquel frío corazón, se parecía Aanisa aquella mira inocente y bondadosa, sin duda aquella sonrisa que sabia que muy pronto aquellos degenerados le sacarían del rostro, sabía que ellos habían silenciado a Aanisa para que no dijera nada cuando había empazado los papeles de divorcio aquello había sido un escándalo, pero sin duda las leyes de Qatar seguían resguardando su persona, como hija del jeque; aquello había tomado con sorpresa la muerte repentina de la princesa, aquello fue un misterio que había quedado inconcluso y hasta hoy en dia seguía siendo algo de lo que se hablaba.

Tal vez podría ayudar aquella mujer de cabellos de oro y ojos esmeraldas. No había podido salvar a su hermana pequeña pero tal vez podría salvar a la hermana de aquel hombre y solo tal vez buscar la paz que no encontraba desde hace diez años desde su muerte, podría intentarlo al menos, eso podría.

Sin duda salvaría a Isabell. Costará lo que costará.

No dejaría que otra persona inocente muriera y mas si estaba en sus manos poder ayudar solo necesitaba un plan de emergencia y una rápida jugada.

Marco el telfeno de Amir.

—Puedes buscar la información de alguien y comprobar si es verdad—le pregunto.

—Claro, su majestad.

— Isabela Mila, esta de viaje en Aquena y fue retenida.

—En dos horas lo tendrá en su correo.

—Gracias, Amir.

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