Castillo de Franco, en las afueras de Roma
Una vez que Franco, Belmont y Bárbara llegaron al castillo, María los recibió para atender a la nueva concubina. La princesa en esos instantes sintió el dolor de la muerte para luego de algunas horas despertar como un no-muerto.
Bárbara se arrastraba en el piso sin entender lo que le sucedía, María cogiéndole de las manos la tranquilizaba hasta que quedó sin pulso. Ella había muerto.
Pasaron varias horas y Bárbara se hallaba tendida en una cama, cuan