Capítulo 27.
Justo cómo lo planeé, hoy domingo estoy tocando la puerta de Alisson. Normalmente no es algo que haría, ya saben, venir sin aviso, hubiera hablado con Alisson o hubiera llamado a Kate siquiera con tres días de anticipo, pero como la situación es desesperada, amerita de acciones igual o incluso más desesperadas. La chica del servicio de la cual no recuerdo su nombre me hace pasar y me pide que tome asiento en aquel sillón donde comimos pizza con el padre de la rubia y con Aiden. Al poco rato, vu