Al día siguiente, Madie se encontró con Brack en la entrada del colegio, al verlo quiso esquivarlo pero él se lo impidió.
—¿Pensaste lo que te dije, muñeca? —le preguntó sonriendo con malicia.
—No tengo nada que pensar, Brack.
—¿Estás segura? Mira que tendré la casa para mí solito, ya que mi madre saldrá de viaje este fin de semana.
—Sí, estoy segura, no pienso hacer algo que no quiera.
—Bueno, pendeja. Tú te lo pierdes, mientras todas tus amiguitas se mueren por coger conmigo, la única que no