Sylvia llegó a su casa sin darse cuenta.
La Tía Tonya ya estaba dormida, pero había dejado las luces encendidas para ella.
Incluso había algunos de sus pasteles favoritos sobre la mesa.
Sylvia sonrió. Se sentó y disfrutó de los pasteles.
Comer le ayudaba a olvidar sus amargos recuerdos.
Ya no era la misma de antes. No quería volver a vivir aquellas terribles noches y no permitiría que nadie volviera a hacerle daño.
...
De vuelta en la mansión Carter, Odell estaba sentado en el balcón